Frente a esto, me parece necesario aclarar que no he pactado ni negociado absolutamente nada con el oficialismo. No le debo favores ni compromisos a nadie, y cualquier insinuación en ese sentido falta a la verdad.
Mi elección fue posible gracias a la convicción compartida entre senadores de diversos sectores —desde el PC a republicanos—, que consideraron que, en un año electoral, Chile necesita una conducción del Senado que esté a la altura del momento. Esto significa una mesa representativa, de unidad, capaz de tender puentes y no trincheras.
Esto no solo fortalece el rol del Congreso, sino que también es lo más coherente con una estrategia que beneficie a la candidatura presidencial de nuestro sector. Lo que da estabilidad no es la uniformidad ideológica, sino la capacidad de diálogo, tal como la propia oposición argumentó al votar el 2022 por Álvaro Elizalde.
Lo dije el primer día y lo reitero ahora: ejerceré este cargo con plena autonomía, responsabilidad institucional y compromiso con todos los ciudadanos, no con cálculos de corto plazo ni presiones partidarias.
Mi llamado a todos los sectores es a tener calma. La elección del pasado miércoles fue democrática, me impuse en buena lid y estoy seguro de que conversando vamos a limar las heridas que pudieron haber quedado después de mi llegada a la presidencia del Senado.
Manuel José Ossandón
Senador